Mole Poblano

Mole Poblano

Mole Poblano

Mole Poblano

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📌 Detalles de la Receta

  • 📂 Categoría: Salsas
  • 🎯 Dificultad: Fácil
  • 🌍 Origen: Mexico
  • 🍴 Porciones: 4
  • ⏱️ Tiempo Total: 95 Minutos

📖 Resumen

El Mole Poblano es mucho más que un platillo tradicional: es un símbolo cultural, histórico y gastronómico de México. Reconocido como una de las preparaciones más representativas del país, este mole es una mezcla única de ingredientes que reflejan el mestizaje entre la tradición prehispánica y la influencia colonial. Su combinación de chiles, especias, semillas, frutos secos y chocolate lo convierte en una salsa compleja y rica, que acompaña tradicionalmente al pollo o al guajolote, pero que también puede adaptarse a otros platillos.

Hablar del Mole Poblano es hablar de identidad, de orgullo nacional y de un platillo que ha conquistado tanto mesas familiares como restaurantes de alta cocina. Su elaboración requiere tiempo, paciencia y dedicación, pero el resultado final es una explosión de sabores que no se olvida fácilmente.


Historia y origen del Mole Poblano

El mestizaje culinario

El mole tiene sus raíces en la cocina prehispánica, donde los pueblos originarios ya elaboraban salsas complejas a base de chiles, semillas y especias. Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, se introdujeron nuevos ingredientes como las almendras, las pasas y, especialmente, el chocolate, que transformaron la receta en lo que hoy conocemos como Mole Poblano.

La leyenda del convento de Puebla

Una de las historias más difundidas sobre el origen del Mole Poblano relata que fue creado en el convento de Santa Rosa, en Puebla, cuando unas monjas mezclaron de manera improvisada diferentes ingredientes para agasajar al virrey de la Nueva España. El resultado fue una salsa espesa y aromática que pronto se convirtió en un referente culinario.

De platillo ceremonial a símbolo nacional

Inicialmente, el mole se reservaba para celebraciones importantes y fiestas religiosas. Con el paso del tiempo, se popularizó y pasó a formar parte de la vida cotidiana, pero sin perder su carácter especial. Hoy, el Mole Poblano se sirve en bodas, bautizos, festividades patrias y reuniones familiares, siendo un platillo que representa unión y tradición.


Características del Mole Poblano

Complejidad de sabores

Lo que distingue al Mole Poblano es la complejidad de su sabor. La mezcla de chiles secos, especias, semillas y chocolate genera un equilibrio perfecto entre lo dulce, lo salado y lo picante. Cada bocado revela capas de sabor que se despliegan lentamente en el paladar.

Color y textura

Su color oscuro característico, que va del marrón profundo al casi negro, es resultado de la combinación y el tostado de sus ingredientes. La textura suele ser espesa, envolvente y perfectamente integrada, lo que lo convierte en un acompañamiento ideal para carnes y tortillas.

El chocolate como toque distintivo

A diferencia de otros moles, el poblano incorpora chocolate, un ingrediente que no busca endulzar la salsa, sino aportar cuerpo, profundidad y un aroma inconfundible. Este detalle es lo que le da su carácter único.


El Mole Poblano en la gastronomía mexicana

Un platillo festivo

El Mole Poblano es el protagonista en celebraciones importantes. Es común encontrarlo en las mesas durante el Día de la Independencia, bodas, cumpleaños y banquetes familiares. Su preparación, que requiere dedicación, lo convierte en un símbolo de festejo y de compartir.

Mole Poblano con pollo y guajolote

La versión más tradicional se sirve con guajolote (pavo), aunque con el tiempo se popularizó el acompañamiento con pollo. Ambas opciones realzan la riqueza de la salsa y equilibran la intensidad de sus sabores.

Mole en la cocina contemporánea

Hoy en día, el Mole Poblano ha trascendido su forma tradicional y aparece en propuestas modernas de alta cocina, reinterpretado en creaciones como raviolis rellenos de mole, hamburguesas con mole o incluso pizzas con esta salsa como base.


Significado cultural del Mole Poblano

Patrimonio culinario

El mole no solo es un platillo, es un emblema cultural que representa la fusión de dos mundos: el indígena y el europeo. Es considerado patrimonio intangible de la gastronomía mexicana y símbolo de la identidad del país.

Orgullo poblano

Aunque el mole tiene muchas variantes en diferentes regiones de México, el Mole Poblano es considerado el más icónico y se asocia directamente con el estado de Puebla, que lo presume como parte de su herencia cultural.

Transmisión generacional

En muchos hogares, la receta del mole se transmite de generación en generación. Cada familia tiene su propia versión, con ligeros cambios en las proporciones o en los ingredientes, lo que hace que cada mole sea único.


Beneficios de preparar Mole Poblano en casa

Control de ingredientes

Al preparar Mole Poblano casero, se tiene control total sobre la calidad de los ingredientes, evitando conservadores o aditivos artificiales. Esto garantiza un sabor más auténtico y saludable.

Valor nutritivo

Los chiles aportan vitamina C, los frutos secos y semillas ofrecen grasas saludables, mientras que el chocolate contribuye con antioxidantes. Aunque es un platillo calórico, también es rico en nutrientes.

Experiencia culinaria

Cocinar mole en casa no es solo preparar una receta, es vivir una experiencia cultural. El tiempo que se invierte en tostar, moler y mezclar cada ingrediente es parte del ritual que hace del mole algo tan especial.


Variantes y comparaciones con otros moles

Diferencias con otros moles mexicanos

Existen muchos tipos de mole en México, como el negro de Oaxaca, el coloradito, el amarillo o el manchamanteles. Sin embargo, el Mole Poblano destaca por su equilibrio entre lo dulce y lo salado, y por el uso del chocolate como elemento diferenciador.

Mole moderno

La innovación culinaria ha llevado al Mole Poblano a nuevas presentaciones, como moles veganos, versiones rápidas o reinterpretaciones gourmet que buscan mantener su esencia adaptándose a estilos de vida actuales.


El Mole Poblano en la cultura popular

Símbolo en festividades

Durante la Feria de Puebla y otras celebraciones regionales, el Mole Poblano es protagonista de concursos, degustaciones y eventos que resaltan su importancia cultural.

Mole en la literatura y el cine

El mole ha aparecido en obras literarias y cinematográficas como símbolo de la identidad mexicana, la unión familiar y la riqueza cultural del país.


Conclusión

El Mole Poblano no es solo un platillo, es una obra maestra de la gastronomía mexicana, una mezcla de historia, tradición y sabor que trasciende generaciones. Prepararlo y degustarlo es un acto cultural que conecta con las raíces del país y que en cada bocado refleja la riqueza de México.

El Mole Poblano es mucho más que una receta: es un verdadero legado cultural que trasciende los límites de la cocina y se convierte en un símbolo de identidad para México. Cada cucharada de esta salsa oscura, espesa y aromática concentra siglos de historia, desde las tradiciones culinarias de los pueblos originarios hasta el mestizaje que aportó la época colonial. En su compleja preparación conviven ingredientes de distintos mundos y orígenes, logrando un equilibrio de sabores que resulta inconfundible y profundamente representativo de la riqueza gastronómica mexicana.

El valor del Mole Poblano no se limita únicamente a lo culinario. Es un platillo que tiene una carga emocional, social y cultural enorme. En los hogares mexicanos, prepararlo implica un ritual que une a la familia alrededor de la cocina y la mesa. Su presencia en celebraciones importantes como bodas, fiestas patronales o conmemoraciones nacionales refleja su carácter de plato festivo y ceremonial. En cada estado, ciudad o comunidad de México se encuentran versiones distintas, pero el Mole Poblano de Puebla se mantiene como la receta emblemática, la que se reconoce internacionalmente y que ha dado a esta ciudad un lugar privilegiado en el mapa gastronómico mundial.

Uno de los grandes aportes del Mole Poblano es su capacidad de narrar la historia de un país a través de sus ingredientes. Los chiles, semillas y especias recuerdan la herencia indígena, mientras que las almendras, las pasas y el chocolate evocan la influencia de la cultura europea llegada tras la conquista. Este mestizaje, lejos de borrar las raíces, dio origen a una creación única que se convirtió en símbolo de resistencia, creatividad y fusión cultural. Así, cada vez que se sirve un plato de mole, no solo se disfruta de un manjar, sino que también se revive la memoria de un proceso histórico que definió a México.

Desde una perspectiva gastronómica, el Mole Poblano es un platillo que exige tiempo, paciencia y respeto por las técnicas tradicionales. Su complejidad no radica únicamente en la cantidad de ingredientes, sino en el cuidado con que se tuestan, muelen y mezclan, hasta lograr la textura y el sabor perfecto. Preparar mole es un acto de amor por la cocina, un homenaje al arte culinario y una demostración de que, en gastronomía, la dedicación siempre se traduce en excelencia.

En la actualidad, el Mole Poblano no solo se mantiene vivo en los hogares y fiestas populares, sino que también ha conquistado restaurantes de alta cocina, donde se reinterpreta y se adapta a nuevas tendencias sin perder su esencia. Esto demuestra que el mole es un platillo atemporal, capaz de evolucionar sin dejar de ser fiel a sus raíces. Esa dualidad entre tradición y modernidad es precisamente lo que lo convierte en un patrimonio culinario inagotable.

El Mole Poblano es, en definitiva, una joya de la gastronomía mundial. Su sabor, su historia y su relevancia cultural lo posicionan como uno de los platos más importantes y reconocidos de México. Es un símbolo de unión, de identidad y de celebración. Prepararlo en casa o degustarlo en una ocasión especial es más que comer: es vivir una experiencia que conecta con la memoria colectiva de un país y que transmite orgullo por lo propio.

Por todo ello, podemos afirmar que el Mole Poblano es mucho más que una receta tradicional. Es un testimonio de la riqueza cultural de México, un puente entre el pasado y el presente, y una invitación constante a disfrutar, compartir y preservar la herencia culinaria que define a toda una nación.

🍽️ Ingredientes

  • Uvas pasas: 1/2 taza.
  • Sésamo: 1/2 taza.
  • Canela: 1 rama.
  • Clavos de olor: 4 piezas.
  • Almendras: una taza.
  • Pimienta negra en polvo: una cucharada cafetera.
  • Cebolla : una pieza pequeña.
  • Ajo: 3 dientes grandes.
  • Chile pasilla: 5 piezas.
  • Chile ancho: 9 piezas.
  • Chile chipotle: 5 piezas.
  • Chile mulato: 8 piezas.
  • Tomate rojo o jitomate: 3 piezas grandes.
  • Chocolate de cocina : 2 tabletas.
  • Semillas de anís: una cucharadita opcional.
  • Pan rallado: una taza también pueden usarse tortillas de maíz endurecidas.
  • Pavo: uno partido en piezas limpio y desgrasado (también puede usarse un pollo grande).
  • Azúcar.
  • Sal.
  • Manteca de cerdo para freír (Puedes reemplazar por aceite vegetal)

📖 Paso a Paso

1. Cocinar el pavo o pollo en una cacerola con agua, hasta que la carne pegada al hueso pierda los tonos rojos o rosáceos.
2. Al agua del pollo pueden añadirse sal y verduras al gusto, para dar más sabor. Después de la cocción, hay que reservar este caldo.
3. Calentar otra olla de agua hasta que llegue a punto de ebullición.
4. A la par, calentar un sartén con una abundante cantidad de manteca.
5. Pasar rápidamente los chiles (con excepción de los chipotles) por la manteca caliente, por un par de minutos, con especial atención a que queden bien empapados.
6. Cambiar los chiles a la cacerola de agua caliente y dejar cocer durante media hora.
7. Pelar y picar en trozos la cebolla y los dientes de ajo.
8. Aprovechar el sartén con manteca para freír ambos vegetales hasta que la cebolla empiece a tornarse transparente.
9. Retirarlos del sartén y pasar por una licuadora hasta que se vuelvan una pasta espesa, o bien utilizar el método tradicional mexicano con mortero de piedra Reservar.
10. Volver a utilizar la manteca del sartén para dorar las almendras y el pan rallado.
11. Después de cuatro o cinco minutos, sumar a la cocción las uvas pasas, los clavos, la canela, la pimienta, las semillas de anís (si se utilizan). Dejar cocinar por tres o cuatro minutos más.
12. Retirar la mezcla del sartén y pasar por el robot o molcajete hasta que se vuelva una pasta. Reservar con la anterior pasta de cebolla.
13. Calentar una plancha y asar los tomates y los chiles chipotles hasta que estén ligeramente ennegrecidos. Mover los vegetales sobre la plancha para que la cocción sea uniforme.
14. Retirar los chipotles y tomates de la plancha, y también pasar por el robot o molcajete hasta que se vuelvan una pasta. Reservar con los otros ingredientes anteriormente molidos.
15. Una vez pasados los 30 minutos de cocción de los chiles en agua, sacarlos de la olla, y escurrirlos.
16. Igual que con los otros ingredientes, pasar a su vez los chiles por el robot o molcajete hasta que se vuelvan una pasta. Sumar a las otras pastas.
17. En una cazuela suficientemente grande (tradicionalmente se utilizan de barro) se dispone más manteca, se calienta, y se agregan todos los ingredientes que ya han sido triturados.
18. Remover y mezclar la pasta durante algunos minutos. Cuidar que no se pegue del fondo de la olla.
19. Trocear las tabletas de chocolate y añadir a la cocción. Continuar removiendo para que se disuelvan y se mezclen con el resto.
20. Sazonar con sal y azúcar, y probar para corregir el gusto.
21. La salsa debe haber formado una mezcla homogénea. Para hacerla menos espesa, añadir un poco del caldo en el que se coció el pavo o pollo, hasta obtener la textura deseada.
22. Tapar y dejar cocinar por 20 minutos, removiendo con cierta frecuencia para evitar que se pegue al fondo de la olla.
23. Una vez pasado este tiempo, incorporar las piezas de pavo. Dejar cocinar 10 minutos más.
24. Mientras tanto, tostar las semillas de sésamo en la plancha o sartén. Sólo hace falta que tomen un color dorado.
25. Servir de inmediato, en cada plato una pieza bañada de mole, y espolvoreada con sésamo tostado.
26. Ahora a comer con alegría y sin remordimientos… con Amargo y Dulce ¡Wow!

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